Esto de tener 18 está bueno, muy bueno. Siempre quise quedarme estancada en unos 16 o 17, porque esos números me gustaban. Pero los 18 son los nuevos 15 (en cuanto al nivel de importancia que yo le daría). Ahora estoy autorizada para hacer las cosas que hacía ya de forma ilegal, y está buenísimo. No más esperar en las filas para pasar a los boliches (haciendo pasamanos de dni's o usando truchos), muriéndome de frío o calor, a la espera de poder o no pasar; no más alcohol "que los menores no deben tomar", voy a poder aprender a manejar de una vez y sacar el registro. No sólo el número cambió, yo cambié pero para bien. Maduré mucho, de golpe diría, gracias a varios factores. Pero hoy puedo decir que la paz y libertad que tengo, el sentimiento de decir "tengo/quiero hacer esto, bueno voy y lo hago porque nadie lo va a hacer por mí." Valerme más por mí misma, es genial.
18, di-e-ci-o-cho. Suena bien, huele bien, gusta bien y me encanta.
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