Sigo contando: Le respondí un seco "bien, vos?" -bien, tirando...qué se yo." Traté no ser tan cortante, en mi interior lo había intentado, pero mis palabras reflejaron una voz más cortante que una espada misma. Él se quedó ahí, quieto, esperando que le dijese algo más. Después de todo, Mister Orgullo había roto y bajado su guardia sólo por mí. Y esperaba que yo hiciera una demostración de aprecio ante ello, pero no pude hacerlo. Quise preguntarle por el cole, no sé, por algo, pero no salía. Esperó que diga algo más, se subió a su patineta de nuevo y, en un último intento por conectarse conmigo, dijo "me pareció verte en tal boliche el sábado, puede ser?" (cuando ambos sabíamos qué hacía ahí y todo) con una media sonrisa característica de él, cuando piensa que va a lograr algo bueno. Yo solamente respondí "ah sí? Sí, fui." Y eso fue todo.
Pero todo el amor que le tenía y lo que me hacía sentir, ya no lo sentí.
Una amiga me dijo "No debería molestarte, él no pudo superarlo y por eso actúa así. Quiere volver con vos pero no sabe cómo. El sábado el orgullo le fue más fuerte y solo con verte le alcanzaba. Y el otro día por lo menos se dio cuenta que, si te hablaba, iba a conseguir mucho más que no haciéndolo."
Y yo lo sé, todo eso lo sé. No es mi culpa que no haya podido superarme, no es mi culpa que sea tan inmaduro y que no podamos estar juntos. Pero...¿Y si lo es? Y si cambió? Yo no lo creo, no me lo demostró y volver con él no quiero. Pero...¿Y si no es suficiente? ¿Y si quiero tratar de creer en milagros?
No hay comentarios:
Publicar un comentario