Esas tardes en las que te juntás con tus amigas y hablás de nada y todo a la vez, son tan reconfortantes. Es lindo estar sentada y olvidarte de
todo. No sé si me explico, pero es muy genial.
Risas, voces, alegría y locura. ¡Ah! y sigo pensando que estaría bueno tener un Bublé loco, es super simpático el canadiense. Un loco lindo dirían por ahí.
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