A pesar de merendar apurada porque siempre llego tarde (soy demasiado colgada, lo sé, no lo puedo evitar. Es como si me gustase la adrenalina de saber que llego tarde), el frío en la parada esperando el fucking colectivo que siempre se hace desear, el escuchar música villera en el bondi mientras pensas "Flaco, hay algo llamado auriculares, no jodas, usálo."; el viento del otoño que hermosamente te despeina justo en la puerta de la facultad. El tratar de hacer malabares buscando la tarjeta para pasar a la facu, entre todo el quilombo de libros, cuadernos, fibrones, etc (combirtiéndome en punto de risa). A pesar de todas esas cosas y muchas otras que son "situations" que vivo día tras día, si tengo que ser sincera, no lo cambiaría por nada. Me encanta, simplemente, me encanta.
Por qué? Porque una parte importante que marca la diferencia, en esas horas de la tarde/noche, son: Vane, Lucas (ya sé que preferís Cubi, pero sé que esto jamás lo van a ver) y Dami. Sin ellos las clases no serían las mismas ni tampoco mi motivación. Es lindo saber que llego y me van a sacar al menos una sonrisa. Gracias por hacerme pasar tan buenos ratos y porque tengamos que atravesar esto juntos. Aunque no nos hayamos elegido conscientemente, y el "destino" así lo haya dispuesto. La verdad son grosos chicos y se hacen querer.
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